Sirven para controlar productos en almacenes, tiendas y centros de distribución. Estas etiquetas suelen colocarse en cajas, paquetes o incluso en productos individuales. Gracias a ellas es posible saber rápidamente qué artículos hay en un almacén o en una tienda sin tener que revisar uno por uno. Esto ayuda a las empresas a gestionar mejor su stock, evitar pérdidas y realizar inventarios de forma rápida y automática.