Se utilizan para permitir o restringir el acceso a determinados lugares. Son las que encontramos en tarjetas de acceso de oficinas, llaveros electrónicos o pulseras de eventos. Cuando una persona acerca la tarjeta o el llavero a un lector, el sistema reconoce su identidad y permite abrir una puerta, registrar una entrada o validar un acceso. Este tipo de etiquetas ayuda a mejorar la seguridad y a controlar quién entra o sale de un lugar.